
Experimente las delicias de la capital, Belgrado, una de las ciudades más antiguas de Europa. Luego suba al tren doméstico Serbian Railway para llegar a la encantadora Novi Sad. Descubrirá edificios magníficos como la Plaza de la Libertad, el paisaje maravilloso del Parque Dunavski y un sinfín de galerías y museos.
Serbia es un país de contrastes: desde una variedad de paisajes maravillosos hasta monumentos culturales e históricos, pasando por fortalezas antiguas e intricados palacios. Existen tierras bajas en el norte y colinas y terreno montañoso en el sur, con más de 15 picos de montaña de 2000 metros o más sobre el nivel del mar.
Lleve sus recuerdos en la maleta comprando artesanías folclóricas en Serbia, desde huevos decorados hasta alhajeros y lámparas.
Los serbios aman los dulces: baklava, arrollado de nueces y kneldle son los preferidos. También son conocidas las carnes asadas como pljeskavica (hamburguesas), ćevapčići (varas de carne), vešalica (fetas de cerdo grilladas) y ražnjići (pinchos) y pueden comerse en cualquier restaurante. Pruebe el Šljivovic, el trago nacional serbio.
La flamante estación de tren Prokop, que ha estado en construcción por más de 30 años, se finalizará pronto y convertirá al viaje en tren en Serbia en una experiencia aún más agradable.
